La Guerra del Pacífico ; Los Héroes Olvidados             www.laguerradelpacifico.cl                                                                                                                             Por Mauricio Pelayo González
 







 

Héroes y Biografías

Chile

 

 

 

Mayor don Aníbal Fuenzalida Lazo

 

 

Hijo del Diputado don José Domingo Fuenzalida Guzmán (1858) y de doña Nieves Lazo Ponce de León

De él dice el historiador don Virgilio Figueroa:

"Fue uno de los prisioneros del Gobierno en 1892. La frustrada conspiración del 11 de diciembre de ese año, lo llevó a la cárcel junto con los Coroneles Fuentes y Donoso. Estuvo preso hasta 1894

Era Teniente Coronel del Ejército, veterano del 79 y una de las mejores punterías con los grandes cañones.

Tenía la modestia del valer y refería sus hazañas con la naturalidad de los valientes.

Nosotros tuvimos ocasión, mientras estuvo en la cárcel de Santiago y durante algunos años después, de oírle sus narraciones de la campaña del Pacífico, salpimentada de chistes y de anécdotas. Era de carácter retraído, silencioso y parco en el decir, pero, cuando recordaba las proezas que había visto o en las cuales había participado su rostro se iluminaba y de sus ojos brotaban relámpagos de patriotismo.

Cuando sonó el campanazo del 79, corrió al primer cuartel de artillería y se enroló como soldado razo el 12 de abril. Días después se le nombró Alférez de Artillería y partió a la zona del fuego. En ella permaneció hasta el término de la guerra, sin pedir una sola licencia para volver al regazo del hogar o de la patria.

Peleó en Chorrillos y Miraflores y se portó como un valiente. Ahí probó su puntería de artillero y su visarría de soldado.

En Huamachuco, fue ascendido a Capitán en pleno campo de batalla; sus punterías habían diezmado las baterías del ejercito de Cáceres.

Captura del Coronel Prado en Huamachuco: A él le tocó en suerte o en desgracia la captura del Coronel peruano don Leoncio Prado, hijo del Presidente del Perú y contra el cual pesaba una sentencia de muerte por haber sido tomado prisionero dos veces y había dado su palabra de honor otras tantas de que no haría armas contra Chile.

Al capturarlo, le rogó el jefe peruano, que estaba gravemente herido, le diera muerte, a lo que se negó el oficial chileno y lo condujo, en la mejor forma posible, a la presencia del Coronel Gorostiaga, que tenía orden de fusilarlo.

Fue tan hidalga la conducta del Teniente Fuenzalida, y tantos cuidados prodigó al jefe enemigo, que éste, poco antes de morir, le obsequió un par de anteojos y un chino esclavo a quien dijo: "Sírvele durante toda tu vida lo mismo que me has servido a mí"

Años después cuando el Comandante Fuenzalida recordaba este episodio de la guerra, se empañaban sus ojos de lágrimas y exclamaba: "Aquel drama es el más triste que he presenciado en mi carrera militar".

Después estuvo en el ataque y toma de Puquina, el último baluarte peruano que abrió las puertas de Arequipa al Coronel Velázquez.

Volvió a la campaña con tres galones y siguió en el ejército, siempre en el arma de artillería.

En 1888 fue nombrado profesor de esa arma en la Escuela Militar. Asistió a la prueba de cañones en Batuco con la doble misión del Gobierno y la Casa Bange.

En 1890, recibió los despachos de Mayor. El 91 fue afecto a Balmaceda, y tubo a su cargo el arreglo de las baterías de Valparaíso, el bastión fortificado de Covadonga, que construyó en su totalidad, constituyó entonces el mejor fuerte de mar con que contaba el país.

Fue ascendido a Teniente-Coronel y nombrado jefe de las fortificaciones porteñas.

Días antes de Placilla, el 23, sostuvo desde el fuerte Collao un reñido tiroteo con la escuadra rebelde, la cual tubo que replegarse a alta mar, para no caer bajo la acción de sus fuegos. En Placilla, probó también su destreza y el acibar de la derrota, la primera de su vida."

*Cortesía don Gastón  Finsterbusch