La Guerra del Pacífico ; Los Héroes Olvidados             www.laguerradelpacifico.cl                                                                                                                             Por Mauricio Pelayo González
 







 

Héroes y Biografías

Chile

 

 

 

Sargento Mayor Manuel Rodríguez

  

Nació en Chillán el 10 de julio de 1847, en el seno de la familia conformada por el Sargento Mayor Manuel Rodríguez Bustamante y de la dama chillaneja Josefa Ojeda Vildosola. El padre fue un oscuro oficial de Milicias que llegó al grado de Mayor y falleció prematuramente en 1853, debido a una grave herida en el pecho recibida en la batalla de Loncomilla (8 de diciembre de 1851) cuando combatía bajo las banderas del gobierno. Había nacido en Chillán entre los años 1820 y 1821 y en 1852 había recibido los despachos de Sargento Mayor por su valioso comportamiento en Loncomilla.
Los padres de don Manuel Rodríguez Bustamante fueron el Coronel de la Independencia Ambrosio María Rodríguez Erdoiza y María del Carmen Bustamante Cristi. Don Ambrosio María había sido el hermano menor del célebre guerrillero y patriota don Manuel Rodríguez Erdoiza y del
también conocidísimo abogado Carlos Rodríguez Erdoiza. Por lo tanto los Rodríguez Bustamante son la tercera rama de esta familia en
Chile, pues el padre de estos tres esclarecidos patriotas era don Carlos Rodríguez Herrera, funcionario colonial de origen peruano,
avencidado en Chile por razones de trabajo, en donde conoció a la dama María Loreto Erdoiza Aguirre, con quién contrajo matrimonio por
el año 1781 Don Ambrosio María siguió los pasos de sus hermanos mayores y se dedicó al estudio de las leyes, recibiéndose de Abogado
en 1811. Carrerino como sus hermanos, ingresó al ejército como Capitán de los "Húsares de la Gran Guardia" y participó en las
campañas de la Patria vieja. Alcanzó el grado de Teniente Coronel el 26 de julio de 1814 y fue nombrado Comandante del Batallón N.º 4,
denominado Ingenuos, por los bisoños soldados que conformaban sus filas. Poco después fue Subinspector de Infantería y luchó en la
batalla de Rancagua como Jefe del Estado Mayor de la 3º División.
 

Emigró a Mendoza y en 1817 se estableció en San Juan. Regresó a Chile en 1818 y se vio implicado en una conspiración carrerina , por lo
que fue desterrado a San Luis, Argentina. Regresó a Chile en 1820 y se vio implicado en otra conspiración carrerina, siendo absuelto de
los cargos. Falleció en Santiago el 2 de abril de 1821.
Los padres de doña Josefa Ojeda se llamaban Juan Bautista Ojeda y Ana Josefa Vilsosola, esta última fue tía abuela del conocido escritor
Carlos Silva Vildosola. A los 15 días de haber nacido nuestro héroe, es decir, el 25 de julio fue bautizado, siendo sus padrinos don Juan
Ojeda, hermano de doña Josefa, y su esposa doña Josefa Lantaño. Los hermanos de Manuel Rodríguez Ojeda fueron: Ana Julia del Carmen,
nacida en Chillán en 1843 y muerta soltera; Ambrosio, nacido en Chillán en 1845; Carlos, del cual no se tiene más antecedente, que ha
dejó sucesión legítima; y Roberto, nacido en Chillán en 1849 y muerto soltero. De ellos solo Manuel y Ambrosio se destacarían, siendo el
segundo un notable abogado de la época. Desde joven Ambrosio se destacó por su severidad y acendrado patriotismo, destacando como
Profesor, Abogado y Diputado por Chillán. Participó en la campaña de Lima como Contralor General de Ambulancias, mereciendo atención por
su comportamiento en Chorrillos y Miraflores. A su regreso a Santiago siguió con sus funciones judiciales, paralelamente a su ocupación de voluntario de la 2º Compañía de Bomberos, de la que fue con el paso del tiempo, Comandante. Además, fue el primer chileno que ocupó el
honroso cargo de primer Alcalde Municipal de Santiago. Falleció en esta ciudad a fines de 1891, con tan solo 42 años.
 

El 15 de noviembre de 1868 nuestro héroe ingresó al ejército, no sabemos en que calidad, pero al poco tiempo se retiró, para dedicarse
al adiestramiento de caballos en Santiago. Al estallar la guerra del Pacífico se reincorporó al servicio como Teniente del
Regimiento "Cazadores a Caballo" y fue destinado a la línea del Loa, realizando numerosas expediciones en el desierto. En este punto hay
que aclarar algo, que suele confundir a los lectores del "Adiós al 7º de Línea". Manuel Rodríguez, nunca integró el Batallón de
Infantería "Cazadores del Desierto" como señala Inostroza, sino que integró un escuadrón de caballería de "Cazadores a Caballo" que
resguardaba la línea del Loa, la que por la naturaleza de la zona, adquirió el nombre de Cazadores del Desierto, el que nunca fue
oficial. Los verdaderos Cazadores del Desierto era un cuerpo de infantería organizado en Quillota, mandado por Orozimbo Barbosa,
luego por Hilarión Bouquet y Jorge Wood. Esta unidad desapareció luego de la batalla de Tacna por estar totalmente desorganizada y sus
cuadros se agregaron al Regimiento "Lautaro". Hay que recordar que Inostroza da a los Cazadores del Desierto, la connotación de cuerpo
de caballería, y es más, le agrega que su Comandante era don Pedro Soto Aguilar, muy conocido por ser Comandante de los "Cazadores a
Caballo" durante casi toda la guerra del Pacífico. Ello demuestra el error del novelista y el porqué durante la primera campaña de la
sierra, Rodríguez no conocía personalmente al Comandante Hilario Bouquet, cuando este oficial francés militó en los "Cazadores del
Desierto" (de infantería) desde su creación hasta su disolución.
 

El Teniente (este grado le asigna Francisco Encina en su Historia de Chile) o Capitán (con este grado lo recuerda José Francisco Vergara
en sus memorias) Manuel Rodríguez participó en la expedición a Camarones acompañando al Comandante José Francisco Vergara y aquí
protagonizó un episodio digno de ripley. Rodríguez divisó la columna de Hilarión Daza a la lejanía y los contó por cientos (Daza solo
llevaba su unidad escolta en ese entonces), en cambio el Ayudante del Comandante en Jefe, el periodista colombiano Justiniano Zubiría, que
nunca había sido militar y el cual estaba enfatuado por la confianza que le prodigaba Escala, se le metió entre ceja y ceja que la columna
enemiga era muy superior a lo que decía Rodríguez y que llevaba cañones y bagajes. Vergara que no sabía a quién creerle, prefirió
esperar y al divisar otra columna en oriente, pensó que era el enemigo y para no verse atrapado en dos fuegos procedió a retirarse.
 

En realidad esta era la columna de Cazadores al mando de Feliciano Echeverría. Pero veamos mejor, lo que señaló Vergara al respecto: "El
enemigo principió a asomar en la parte alta de la pampa, formado en columnas por mitades, dividido en tres secciones separadas unas de
otras por un corto espacio. Cuando estuvo a tiro de carabina hizo alto y se quedó en observación, no sin hacer algunos disparos
inofensivos. En esta actitud de unos enfrente de otros, pasamos como media hora, tiempo bastante para que la vacilación ganara mi
espíritu, porque a pesar que el Capitán Rodríguez que había dirigido la descubierta y cuyo ánimo sereno conocía bien, me decía que había
contado con mucho cuidado la tropa que estábamos viendo y que no pasaba de 150 hombres; Zubiría que hacía de mi Ayudante me decía con
mucha instancia que no me lanzara en una aventura que podía ser muy funesta, porque era imposible concebir que los enemigos hubieran
enviado tan cerca de nosotros una columna aislada, y que lo probable, lo seguro era que estábamos en presencia de la vanguardia del
ejército de Tacna, y que atacándola corríamos el riesgo de dar con fuerzas superiores que no se veían todavía sino muy distantes, como
las que distinguía él con sus anteojos. En apoyo de esta opinión señalaba él el horizonte algo como humaredas entre objetos oscuros y
grandes que para él eran carros de bagajes, cañones, etc., y por más que Rodríguez me incitaba a no perder momento y a embestir de una
vez, la perplejidad me detuvo". Vergara, en líneas posteriores, señala que de haber sabido que esa columna era chilena, se hubiera
unido a estos soldados, y siguiendo los consejos de Rodríguez, habría atacado al enemigo desconocido y tal vez hubiese capturado al General
Daza. En todo caso, la carrera de Rodríguez siguió en ascenso y obtuvo el grado de Capitán. "Vista acostumbrada al desierto porque
venía de San Pedro de Atacama donde al frente de unos cuantos guerrilleros se había ocupado de vigilar las fronteras de Bolivia"
señala don Gonzalo Bulnes en su magnífica obra sobre el conflicto. "Se hizo famoso en el alto mando del ejército, por su
audacia, su resistencia ilimitada y las pintorescas aventuras de su ordenanza" señala por su parte el novelista Jorge Inostroza.
 

A fines de diciembre de 1879 y a comienzos de enero de 1880, participó en la expedición a Hospicio y a Moquegua, acompañando al
Comandante Arístides Martínez, y, luego participó en las ocupaciones de Islay, Mollendo y Ensenada. Luchó heroicamente en la batalla de
Tacna el 26 de mayo de 1880, en donde personalmente y ayudado por los "Carabineros de Yungay", transportó desde la retaguardia chilena,
las cajas con municiones, para las diezmadas tropas de la 1º y 2º División, que se había quedado sin municiones a la mitad de la
batalla. También participó en la toma del Morro de Arica el 7 de junio del mismo año, aunque no de manera activa, pues acompañaba a la
comitiva del General Manuel Baquedano. Ascendió a Sargento Mayor Graduado el 13 de noviembre de 1880 y se le
encomendó el mando del cuerpo de Exploradores del ejército, unidad que no tuvo nombramiento oficial y que actuó como tal solo en
campaña. En esta calidad luchó en el combate de Pachacamac el 26 de diciembre de 1880 y durante la campaña a Lima hizo algunos
reconocimientos de importancia y fue nombrado Ayudante de la 2º División, comandada por el Coronel Emilio Sotomayor. Luchó heroicamente en las batallas de Chorrillos y de Miraflores el 13 y el 15 de enero de 1881, especialmente en la primera, destacándose en el ataque al pueblo de San Juan.
Sus hazañas y aventuras le granjearon gran popularidad entre los soldados y le ganaron el apodo de "Hombre de Hierro", ascendió a
Sargento Mayor Efectivo luego de la ocupación de Lima. Fue destinado al Depósito de Reclutas y Reemplazos en Santiago, pero poco tiempo
después regresó al Perú, para participar en las primeras excursiones a la Sierra. Participó en la tristemente célebre expedición del
Comandante Ambrosio Letelier, teniendo serias disputas con aquel jefe, y decidió regresar a Lima a la mitad de la campaña. En 1881
fue destinado como agregado al Regimiento 7º de Línea, pero durante una campaña a la Sierra, contrajo el tifus y en 1882 solicitó una
licencia temporal y regresó a Chile.


Y aquí es donde entramos en el terreno de las especulaciones. El historiador militar Nicanor Molinare señala que falleció soltero por
los años de 1886. Ahora bien, resulta que en la lista de ascensos de 1890, don Manuel A. Rodríguez es ascendido a Teniente Coronel
Graduado el 18 de julio de 1890. Por lo tanto, echa por tierra su posible fallecimiento en 1886, pues el único contemporáneo suyo que
llevo el mismo nombre, fue don Manuel Rodríguez Ávila, en esa época Capitán de Infantería. Por lo tanto nuestro héroe vivo por 1890 y es
aquí en donde me atrevo a especular una fecha de su fallecimiento, 1896; basándome a que sea posible un error de trascripción de
Molinare o error de imprenta de la Revista Chilena de Historia y Geografías, en donde este autor reseña a Rodríguez.

*Cortesía Manuel Espinoza