La Guerra del Pacífico ; Los Héroes Olvidados             www.laguerradelpacifico.cl                                                                                                                             Por Mauricio Pelayo González
 







Expedición Lynch

Campañas Terrestres de la Guerra del Pacífico

 

El Gobierno chileno organiza una expedición  con el objeto de hostilizar al enemigo en el norte del Perú.

Compuesta por 1.900 hombres de infantería, 400 jinetes, 3 cañones Krupp de montaña, una sección del cuerpo de ingenieros y una ambulancia. Un total de 2.600 hombres al mando del Capitán de Navío Patricio Lynch.

Zarpo rumbo al norte desde Arica el 4 de septiembre de 1880, desembarcando el 10 del mismo mes en el puerto de Chimbote, donde no encontraron resistencia, siendo usado el lugar como centro de operaciones de esta división.

El mismo día en la tarde, el Comandante Lynch con 400 hombres se interno hacia las haciendas azucareras de Puente y Palo Seco, propiedad de don Donisio Derteano, amigo personal del presidente del Perú, Nicolás de Piérola. Se le impuso una contribución de guerra de $100.000 pesos, que deberían pagarse antes de tres días. En el intertanto, algunas partidas e caballería recorrían campos y pueblos aledaños, sin encontrar la menor resistencia.

Al enterarse de esto Nicolás de Piérola dicto un decreto que prohibía pagar contribuciones de guerra al enemigo, lo que hizo que el propietario de las azucareras anteriormente nombradas, se negara a pagar, escudándose en aquel decreto. Patricio Lynch, al saber la negativa de del señor Derteano, envió una carta a este que decía lo siguiente: En vista de su comunicación, he dado ordenes para que se proceda a la destrucción de su propiedad.

No he tomado en consideración a su resistencia al pago de la contribución exigida la orden de su presidente, porque esa orden no tiene valor alguno según las prescripciones del derecho de guerra.

El señor jefe supremo  de la república del Perú podría disponer lo que estime conveniente en el territorio sometido a su soberanía, pero no puede exigir obediencia en la parte del territorio ocupado por nuestras armas. Las haciendas fueron totalmente destruidas. En un galpón, las tropas chilenas encontraron encerrados 200 esclavos chinos, a los cuales el comandante chileno restituyo la libertad y estos como hombres libres se declararon dispuestos a seguir al príncipe rojo, como se le conoció desde ese momento, donde fuese en señal de agradecimiento.

Luego la expedición se dirigió a Supe, donde destruyo algunos edificios e hizo tomar el ganado necesario para la alimentación de su tropa. Se embarcaron nuevamente el día 17 de septiembre, ahora con destino al puerto de Paiza, donde se dirigió a la estación de Huaca, destruyendo todo el material rodante del ferrocarril.

Los chilenos se movían con absoluta libertad en pleno territorio enemigo destruyendo líneas de comunicación y cobrando contribuciones de guerra. La expedición Lynch, con la fuerza de 2.600 hombres, recorrió los departamentos más ricos y poblados del Perú, sin que en ninguna parte se organizara una fuerza capaz de oponerle la menor resistencia y sin mas perdidas que la de tres hombres.

Como resultado de las contribuciones de guerra se habían logrado reunir $ 29.050 libras esterlinas, $ 11.428 pesos de plata, $5.000 pesos en papel moneda, algunas barras de oro y plata y gran cantidad de mercaderías y productos de esas regiones.