La Guerra del Pacífico ; Los Héroes Olvidados             www.laguerradelpacifico.cl                                                                                                                             Por Mauricio Pelayo González
 








Deposición del Presidente Prado

Campañas Terrestres de la Guerra del Pacífico

 

 

 

 

Hay que analizar desde el principio la posición del presidente peruano Mariano Ignacio Prado.

Desde antes de iniciada la participación del Perú en la contienda, Prado siempre trató de evitar la entrada de su país en el conflicto, era totalmente contrario a sacrificar a sus compatriotas en una guerra que no sentía como propia.

Ya en el transcurso de 1879 su popularidad a vista por el pueblo peruano fue decayendo, primero con Pisagua, luego con Dolores y finalmente con Tarapacá.

Sus enemigos políticos aprovecharon la baja moral del presidente, instigando al pueblo a culparlo de mala conducción y por lo tanto de los fracasos en el campo de batalla. Este para poder defender su postura, se embarca desde Arica con rumbo a Lima e intenta calmar la ira del pueblo nombrando un nuevo ministerio, incluyendo en él a un político de muy buena presencia y aceptación de parte de todos los sectores, llamado Nicolás de Piérola, el cual desde dentro encontraría los medios para derrocar a Prado y acceder como dictador al poder peruano.

Prado estaba desanimado y derrotado, era atacado por todos lados ya que también lo quería derrocar el general La Cotera, quien como un supuesto amigo, le aconsejaba abandonar el Perú con rumbo a Europa.

Este viaje tiene 2 versiones:

I)                    Parte en fuga por los reiterados fracasos.

II)                  Su viaje a Europa, tenia como misión comprar armas.

Sea cual sea la razón, dejó el Perú y las armas no llegaron jamás.

Ante la ausencia de Prado, asume como mandatario el vicepresidente del Perú, general La Puerta, hombre que no contaba con la capacidad necesaria para arreglar la situación reinante, siendo derrocado por un plan fraguado entre Piérola, el general Miguel Iglesias y el comandante Pablo Arguedas, quienes derrocaron a La Puerta, dejando libre el camino para que el 23 de diciembre de 1879 Piérola llegara al poder como dictador